Uno de los mayores atractivos de estas fiestas tan familiares se encuentra en la decoración. Las calles se llenan de luces, los centros comerciales de guirnaldas y nuestras casas de los motivos típicos: el árbol de Navidad y el Portal de Belén. Cada vez son más personas las que hacen también a su jardín partícipe de estas celebraciones, llenando arbustos y macetas de luces, bolas de colores y espumillón.
En muchas casas es tradición decorar todos juntos en familia el árbol de Navidad, bien sacando del trastero los adornos del año anterior, o bien yendo de compras a sustituir aquellas cosas que han quedado ya desfasadas. Además, muchos montan el Belén, hacen arreglos florales para centros y coronas de Navidad, etc. Pero, eso sí, siempre con el color rojo como protagonista. Sin embargo, a pesar de que cada vez más van surgiendo nuevos elementos decorativos, la estrella de la decoración navideña ha sido, es y será siempre el árbol.
La opción más fácil es el árbol artificial, pero muchas familias siguen optando por comprar un árbol verdadero. Es cierto que requiere más cuidados pero siguiendo las pautas adecuadas durará toda la Navidad e incluso podremos replantarlo después. Antes de salir a comprarlo hay que tener en cuenta las medidas del sitio donde vamos a colocarlo y evitar situarlo cerca de radiadores, calefactores y chimeneas. Si es demasiado alto, podemos recortar las ramas y aprovecharlas para hacer centros de mesa navideños.
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